El auge del Emprendimiento

El auge del Emprendimiento

La idea de trabajar en una empresa en cuerpo y alma a cambio de un salario, de seguridad, de reconocimiento y de algún día la jubilación es cosa del pasado. El futuro del trabajo pasa por ser, cada vez más, profesionales independientes y micro emprendedores -o los denominados agentes libres- que pongan su Talento al servicio de los demás. Así es como estamos siendo testigos del auge del Emprendimiento.

Desde mediados del siglo XX el trabajo se ha basado en personas que ignoran su identidad y renuncian a sus aspiraciones para servir a una empresa a cambio de un salario regular y la promesa de un trabajo para toda la vida, incluso de un estatus dentro de la sociedad… Me parece trágico, y más cuando el resultado es la epidemia del siglo XXI: ansiedad, estrés y depresión. No obstante, millones de personas han comenzado a abandonar sus empleos estables para convertirse en trabajadores independientes, freelance, emprendedores o autoempleados propietarios de su fuerza de trabajo. Conocen su poder personal como individuo y lo ponen a disposición de la sociedad en busca de la Libertad, la autenticidad y el éxito (el que cada uno entienda para sí).

Millones de personas han comenzado a abandonar sus empleos estables para convertirse en trabajadores independientes Clic para tuitear

No obstante, la libertad, la autenticidad y el éxito no tienen sentido sin un fuerte grado de Responsabilidad, de hacerse cargo de los resultados que se obtengan en cada una de las facetas de la vida y de las oportunidades que cada uno mismo se provea. Aquí es donde reside el cambio de mentalidad radical entre ser empleado por cuenta ajena con respecto a un emprendedor, y es que no hay un tercero al que echarle las culpas de nuestros desaguisados.

La mentalidad emprendedora exige tomar nuevos hábitos y nuevas formas de hacer las cosas:

  • Relaciones: De ahí la proliferación de los centros de Coworking, de los eventos de Networking, de los Masterminds y de las convenciones. Pero no solo eso, sino que este tipo de relaciones son horizontales, entre iguales, múltiples y temporales. O sea, todo lo contrario a lo que vemos en las empresas tradicionales.
  • Educación: Cada uno adquiere aquellos conocimientos que pueda aplicar y poner en marcha para crecer como persona y como profesional. No son necesarios títulos, sino competencias y habilidades que se pueden adquirir de una manera accesible gracias a libros, MOOCs, cursos online y presenciales, y un largo etćetera de oferta educativa (en su mayoría No reglada). La formación continua es la diferencia que marca la diferencia respecto a otros que no lo hacen, y te permite tener mayor creatividad y posibilidades de innovar.
  • Movilidad: En un mundo global como el que tenemos, el presentismo ya no es necesario. Con una conexión a Internet podemos trabajar con cualquier persona del mundo, y en caso necesario, el desarrollo de los transportes permite que puedas moverte por todo el mundo de una manera bastante cómoda y rápida. Olvídate de ser un ciudadano local, eres un ciudadano del mundo entero.
  • Jubilación: Un emprendedor, que hace lo que hace movido por la pasión y el entusiasmo, está destinado a triunfar por el simple hecho de que hacer esa actividad ya es un premio. Por eso la ansiada -y obsoleta- idea de la jubilación no tiene sentido ¿Por qué se debería dejar de hacer aquello con lo que tanto se disfruta?
  • Contribución: Hagas lo que hagas que sea por contribuir, por mejorar el mundo y ayudar a las personas con tu talento, con aquello que haces muy bien. Ese es tu propósito y misión en la vida.

Los emprendedores serán los principales arquitectos del mundo laboral del siglo XXI, y tanto es así que muchas grandes empresas están adoptando estos hábitos para ser más ágiles y eficaces.

¿Estás preparado para el cambio?

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