El poder de lo invisible

El poder de lo invisible

Al igual que cuando calientas comida en el microondas, navegas por Internet a través de WiFi o hablas por teléfono móvil, sabes que “algo” invisible funciona, sin saber exactamente cómo. Es el poder de lo invisible.

Aunque los casos que he comentado son resultado de investigaciones y de avances tecnológicos, realmente así es como funciona el mundo, aunque aún no tengamos explicación para ello. Tratamos de explicar hechos a través de certezas y de evidencias, sin entender que hay otros elementos invisibles a nuestros ojos que actúan y que solamente vemos sus efectos. Algunos lo llaman suerte, otros casualidad, otros destino… Pero no cabe duda que, aunque no lo comprendamos, algo hay.

“La fe está dando el primer paso, incluso cuando no se ve toda la escalera”. Martin Luther King

Debemos cambiar del paradigma en el que hemos sido educados desde nuestra infancia, una educación que busca certezas, datos científicos, estadísticas… o sea, todo lo que tiene que ver con el hemisferio izquierdo del cerebro, el racional, para pasar a confiar más en el hemisferio derecho, el de la intuición, la creatividad, la inspiración, o sea, el que nos conecta con la dimensión más inmaterial y espiritual, el que nos conecta con el Talento y la vocación.

A día de hoy, pese a todos los maravillosos avances científicos, muchos físicos y matemáticos se están dejando los sesos para explicar las aún incógnitas acerca de fenómenos cotidianos como de qué está compuesta la Gravedad (Fuerza Gravitacional) o de qué está compuesta la materia, y aunque aún no tienen esa explicación científica, nadie se atrevería a cuestionarlas, dado que existir existen, son evidencias.

Lo mismo sucede con la vida: cada día suceden fenómenos, causalidades, hechos maravillosos y milagros sin explicación, como si de algo divino se tratase. Por ello es fundamental tener Fe siempre que te propongas un objetivo, siempre que busques respuestas a tus preguntas. El Universo, o lo que sea, actúa aunque no lo sepas y lo ignores.

En lugar de “ver para creer”, “cree para ver”.

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