Empleo y mito de Sísifo

Empleo y mito de Sísifo

En la mitología griega, Sísifo fue fundador y rey de Corinto conocido por un peculiar y terrible castigo: empujar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña que, antes de llegar a la cima, caería hacia abajo, repitiéndose una y otra vez el proceso, día tras día, sin descanso. No hay castigo más terrible que el trabajo inútil, sin objetivo, sin sentido ni esperanza.

«La resignación es un suicidio cotidiano». Honoré de Balzac

Estamos en el siglo XXI y parece que el mito se repite: millones de personas van cada día a sus puestos de trabajo como si de una condena se tratase a cambio de una paga a final de mes. Es muy duro, pero es una realidad, solo así se puede explicar la euforia colectiva cada vez que llegan los viernes, los puentes, las vacaciones y la jubilación —tema central de mi libro Feliz Viernes— y el motivo principal de jugar a la Lotería. Como sociedad, hemos convertido nuestro lifestyle en el mito de Sísifo, y como tal, no vemos la trascendencia del trabajo ni su sentido más estrictamente humanista.

Hemos convertido nuestro lifestyle en el mito de Sísifo Clic para tuitear

Hemos venido a este mundo con un talento que facilita el cumplimiento de nuestra misión, de nuestro propósito, pero lo desaprovechamos en empleos insulsos, alienantes y carentes de sentido ante el miedo a la precariedad y a «vivir bajo un puente», o simplemente porque desde el sistema educativo y desde la sociedad no se nos educó para ello, sino para buscar salidas profesionales y trabajo estable. Sin duda, una receta que solo nos ha traído desgracias: según la OMS, en el mundo hay 264 millones de personas padecen depresión y ansiedad.

De esta manera, podemos encontrar el mito de Sísifo un buen ejemplo que nos motiva a transformar la rutina del día a día y convertirla en un reto de vida, darnos cuenta de la importancia de nuestro trabajo y del legado que dejamos en el mundo. No hay sensación más placentera que la de ser útiles para la sociedad y poder aplicar nuestros dones y talentos en beneficio de muchas personas. No ha habido mejor momento en la Historia para disponer de los recursos necesarios para trabajar (ya sea por cuenta ajena o propia) con propósito, entusiasmo y excelencia.

Cada día es diferente aunque repitamos incansablemente la misma actividad. pero diferente si lo llenamos de nuevas expectativas y emociones.

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