¿Cuál es la fuente de motivación?

¿Cuál es la fuente de motivación?

Motivación

Hablar de motivación relacionado al empleo y al trabajo suele reducirse a una sola cosa: el dinero, la remuneración. Ya seas emprendedor, empleado o funcionario, en la cosmología industrial siempre ha sido obtener capital, tener ingresos para comprar bienes y servicios que garanticen una calidad de vida aceptable.

¿Existen otro tipo de motivaciones? Por supuesto, y tienen que ver más con el despertar de una nueva conciencia que por razones políticas, empresariales o sociales.

Como todos podemos saber, al principio de los tiempos el mercado se regía por el trueque, intercambio de bienes y servicios, hasta que apareció el “salario” en el imperio romano, donde muchas veces se hacían pagos a los soldados con sal. Así, junto con la moneda, se estableció un sistema de intercambio de bienes.

Posteriormente en la Era Industrial -donde el capitalismo es la fuente de riqueza- trataba de convertir a campesinos analfabetos en operarios de las fábricas a cambio de una remuneración económica, o sea, a cambio de capital ya que por entonces la carencia estaba a la orden del día. Durante tres siglos hemos intercambiado nuestro tiempo por dinero, sin importarnos cómo generaban beneficios las empresas o entidades para las que trabajábamos, no importando si se talaban bosques, contaminaban ríos o extinguían especies animales. La motivación era obtener capital a costa de cualquier cosa y de mantener un estatus social, yendo de lunes a viernes a un lugar donde no se comparten valores ni sentido, durante 8 horas al día, ansiando la llegada del fin de semana, y en el peor de los casos, enfermando por depresión o estrés (las nuevas epidemias de este siglo).

Problemas endémicos en las empresas como la alta tasa de rotación, las bajas laborales por estrés o depresión, y la incapacidad de retener talentos hace necesario buscar nuevas motivaciones, problema que se acentúa con la llegada de los millenials, cuyos intereses nada tienen que ver con generaciones precedentes.

En esta nueva Era del Conocimiento, donde poco a poco se vislumbra un despertar de la conciencia, ganar dinero no basta, sino que buscamos nuevas maneras de contribuir, nuevas motivaciones. Estas nuevas motivaciones son:

  • Valores, visión y misión alineadas. Sentido trascendental.
  • Reconocimiento y Desarrollo personal.
  • Conciliación laboral y familiar. Flexibilidad.
  • Contribución por el bien común.
  • Buen ambiente y clima laboral positivo. Actividades colectivas.
  • Desarrollo profesional y plan de carrera.
  • Toma de decisiones, responsabilidad y mayor autonomía.
  • Remuneración equitativa al valor aportado.

Para ello, el departamento de personas, denominado hasta ahora como “recursos humanos”, debe tener interés genuino por cada colaborador (anteriormente denominados empleados)  para corresponder con sus necesidades y sus motivaciones. Solamente así se puede asegurar y afianzar el sentido de pertenencia por esa compañía, desarrollar todo su potencial y, por ende, mejorar los resultados globales de la empresa.

En el caso de la motivación en los emprendedores, aunque en muchos casos es en términos económicos, existen otras de mucho más calibre personal, valores como la libertad, la autonomía y la responsabilidad.

Olvidémonos del comportamiento mecanicista y darwinista que nos habla de la competencia y de la ley del más fuerte, y convirtámoslo en colaboración y “coopetencia”. Cooperación donde cada persona, de manera individual, tenga sus propias motivaciones y sea partícipe en las motivaciones del otro, como así lo serán con él. Un mundo donde las empresas, las entidades y los emprendedores antepongan la motivación económica a la contribución del bien común y a elevar la conciencia colectiva, es un mundo por el que merece la pena apostar.

¿Qué te motiva a ti a hacer lo que haces cada día?

Publicado originalmente para La Nueva Ruta del Empleo

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