Las 3 leyes de la robótica

Las 3 leyes de la robótica

En el año 1950 Isaac Asimov, considerado como uno de los mejores escritores de ciencia ficción, publicó la obra «Yo, Robot», en la que se describen las Leyes de la Robótica, necesarias para un mundo donde los robots forman parte de la vida cotidiana de las personas. Estas leyes son:

  1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la primera Ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o la segunda Ley.

Desde entonces, se especula mucho sobre cómo los robots impactarán en nuestras vidas, tanto para lo positivo como para lo negativo, fruto de los temores de una distopía que el género de ciencia ficción ha puesto muchas veces sobre la mesa: los robots se revelarán y empezarán una cruzada en contra de los humanos. Pero la realidad es muy diferente…

Las verdaderas tres leyes en la actualidad, también conocidas como las tres D de la robotización, dicen que los robots se harán cargo de las tareas aburridas (Dull), sucias (Dirty) y peligrosas (Dangerous) para los humanos. Todos estos factores son realmente importantes a la hora de prever la integración de la robótica en nuestra industria y en nuestro día a día:

  • Aburrido (Dull): Hay muchas tareas monótonas, repetitivas y tediosas para las que los robots están especialmente cualificados, permitiendo liberar la fuerza de trabajo de las personas ayudándoles a que se centren en actividades más creativas e interesantes y, a menudo, ahorrando costes en el proceso.
  • Sucio (Dirty): Un robot es el sustituto perfecto para los trabajos sucios que actualmente hacen los humanos: exploración minera, mantenimiento del alcantarillado, extracción de petróleo, etc.
  • Peligroso (Dangerous): Actualmente ya disponemos de robots para situaciones peligrosas: misiones militares, exploración espacial, investigaciones, detonaciones de bombas, etc. También se están comenzando a desarrollar robots para seguridad y trabajo policial, de hecho ya existe un policía robot (¿Robocop?) en Dubái.
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¿Qué pasará con los trabajadores que desempeñan esos trabajos actualmente cuando los robots se hagan cargo de ellos? Esta cuestión es uno de los grandes retos del S. XXI, y como hemos visto repetido históricamente una y otra vez, la robotización no sólo creará más empleo, sino que traerá consigo nuevos empleos de mayor calidad que aún no existen. Las personas trabajarán codo con codo junto a los robots y cada cual desempeñará lo que mejor se le dé a cada uno: las personas somos flexibles, podemos ver «más allá» a la hora de resolver problemas, tenemos empatía, inteligencia emocional, talento, creatividad, etc., mientras que los robots harán tareas mecánicas, repetitivas y que requieran de fuerza física o algorítmica bruta. De esta manera, los robots permiten a las personas mejorar sus habilidades y liberarlas de los trabajos aburridos, sucios y peligrosos, por lo que la calidad de vida y la satisfacción de la humanidad irá en aumento.

«En la vida, a diferencia del ajedrez, la vida continúa aún después del jaque mate». Isaac Asimov

El cambio está por venir y solo tú puedes decidir si adaptarte y estar preparado para prosperar en esta economía futura (cada vez más presente), o por el contrario quedarte atrás en un mundo que ya no existe. Tú eliges.

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