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Mata a tu mentor

Mata a tu mentor

No, no me he vuelto loco… lo repito: Mata a tu mentor. Metafóricamente, por supuesto. Seguramente hayas escuchado alguna vez la expresión Freudiana “matar al padre” en referencia, a grandes rasgos, de ese momento vital de emancipación, de librarse de las ataduras heredadas para empezar a ser capaz de valerse por uno mismo y de enfrentarse a la vida. Pues algo así sucede en el mundo del emprendimiento y del desarrollo personal: es necesario matar al mentor.

La figura del mentor es una de las más importantes en el mundo empresarial para lograr (grandes) objetivos, ya que esta persona dispone de un bagaje y experiencias que le dan autoridad para aconsejar y trazar un plan de acción para aquellos que quieran “seguir sus pasos”. Hasta aquí todo correcto. El problema que he observado -y que yo mismo he padecido- es que hay un momento de apego, de admiración y de endiosamiento que, de alguna manera -y en muchas ocasiones totalmente involuntaria por parte del mentor- impide el crecimiento personal y profesional. Endiosamos, mitificamos y enaltecemos tanto a algunas personas, que las vemos inalcanzables, llegando a usar el término de gurú (tan denostado actualmente) para referirnos a ellas.

Mata a tu mentor, sin contemplaciones. Te fue útil durante un momento de tu vida, de tu carrera profesional, y debes estar tremendamente agradecido por ello, pero hasta que no “mates” a tu mentor y te emancipes, tu camino no podrá crecer. No podrás desarrollar el pensamiento disruptivo. Sin este tipo de pensamiento no podrás alcanzar destinos y objetivos nuevos y te tendrás que conformar con unos similares a los de tu mentor, convirtiéndote en un “refrito” o una copia barata de éste. Es crucial para la vida ver las situaciones desde diferentes perspectivas, desde diferentes ángulos… y esto es imposible si estás apegado a tu mentor (también aplicado a divulgadores, escritores, formadores, etc).

Hasta que no mates a tu mentor, tu camino no podrá crecer, no podrás desarrollar el pensamiento disruptivo Clic para tuitear

Muchos mentores no están preparados para esta separación, llegando a sentirse abandonados y enfadados, pero, si es de verdad un mentor que hace lo que hace por pasión y comprende los límites de su figura, no debería darle mayor importancia. Es parte del camino. Unos se van para que lleguen otros.

Y tú, como mentee (o aprendiz, o alumno), si quieres crecer y ver más mundo, ver más allá, no mitifiques a tus mentores y aprende a “soltarlos” en el momento adecuado. Solo así tu desarrollo profesional y personal dará un salto cuantitativo y llegará el día en el que superes al maestro.

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