No tengo estudios

No tengo estudios

Has escuchado bien… no tengo estudios ¿cómo puede ser? Bueno, te lo explico detenidamente para que no te lleves las manos a la cabeza, porque no es del todo cierto. No sé si a ti te sucedió, pero yo crecí escuchando que debía estudiar mucho, sacar muy buenas notas, para en un futuro poder trabajar en una buena empresa y cobrar un buen sueldo… En definitiva, estudiar haría «ganarme la vida».

Durante mi infancia iba cada día al colegio entusiasmado, la verdad es que no se me daba nada mal y sacaba muy buenas notas, hasta que un día eso cambió. Cambiar de colegio y mi dificultad para congeniar con mis compañeros de clase hizo que mis notas bajasen al mínimo para ir pasando de curso… o sea, notas de 5 «raspados». No repetí ningún año, no quise demorarme en ese trámite donde, además de no haber sacado a relucir ningún talento, mis relaciones sociales brillaban por su ausencia. Así es como llegué a bachillerato con tan bajo nivel que me obligó a no continuar.

Desanimado por no haber conseguido mi objetivo académico y creencias como «no valgo para nada» o «nunca podré ganarme la vida» invadieron mi pensamiento. Por un momento pensé en buscar trabajo en la construcción, que entonces abundaba (año 2006, plena burbuja inmobiliaria); No obstante, mi madre -cosa que le agradezco de corazón- hizo darme una oportunidad y, la primera gran «casualidad» de mi vida, inauguraron en mi ciudad un Ciclo Formativo de Informática, hasta entonces inexistente. En mi casa siempre había sido el «manitas» y el «informático», por lo que ni lo dudé. El día de mi cumpleaños me confirmaron que una plaza había sido otorgada para mí ¡Menudo regalazo!

Cuando finalicé esos estudios (donde además hice muy buenos amigos), busqué de nuevo trabajo, esta vez en el ámbito de la informática y de las nuevas tecnologías. En plena crisis económica donde los empleos desaparecieron, no había nada para un joven recién titulado, cosa que agradezco porque es así como, entusiasmado por los conocimientos que adquirí, decidí seguir estudiando. Empecé otro Ciclo Formativo de Telecomunicaciones ¡Me apasionan! Durante estos estudios también hice grandes amigos y desarrollé muchísimos talentos que tenía ocultos esperando a ser encontrados. Una vez finalizados y empoderado, inicié mi vida en Madrid, donde nunca me faltó el trabajo en el ámbito de las nuevas tecnologías.

Ávido de más conocimiento y adquiriendo mayor experiencia laboral, tomé otra decisión: estudiar Ingeniería Industrial, especialidad en Organización Industrial. Escogí esta carrera -mejor dicho, grado- porque aunaba mis dos grandes pasiones: las nuevas tecnologías (robótica, informática, telecomunicaciones) con la parte empresarial y de gestión. El primer cuatrimestre fue caótico… había perdido el hábito de estudiar por dedicarme al ámbito profesional y eso se vio reflejado en mis notas. Mi objetivo era aprobar el 100%, pero no pudo ser… El primer año aprobé un 60% que, junto a un batacazo sentimental, hizo que me sumiese en una depresión. Fue duro… deposité muchas energías para sacarme esos estudios, muchos recursos económicos… pero no pudo ser. El curso siguiente lo intenté a distancia por la UNED, un error garrafal ya que, sin motivación y sin fuerza de voluntad, no fue más que una etapa tirada a la basura. Finalmente abandoné.

No obstante he de agradecer esa amarga situación porque descubrí el Coaching y la lectura de libros de desarrollo personal. Desde entonces soy autodidacta y no paro de acudir a formaciones (privadas) para llenarme de recursos porque considero que la vida es un aprendizaje constante y una de las claves del éxito.

Actualmente, sin estudios reglados superiores, donde las universidades no educan para  este mundo cambiante, nada me ha impedido emprender e iniciar un negocio que funciona a base de Talento y que -sobre todo- me apasiona.

¿Sabes hacia donde te diriges? ¿Están tus objetivos alineados con tus valores?

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