El ocaso del coche en propiedad

El ocaso del coche en propiedad

El coche en propiedad tiene los días contados, o al menos así lo muestran los diferentes indicios dentro del ámbito de la tecnología y de la movilidad urbana. Lo que parecía algo impensable, sobre todo en España desde que en los años ’60 el coche fuese un símbolo de estatus y de progreso, es que las nuevas generaciones, encabezados por los Millenials y generación Z, den la espalda a esta cosmovisón «cochecentrista» en pro de otras prioridades.

Mientras generaciones anteriores vieron en la compra de un coche un fin, las nuevas generaciones empiezan a verlo como un lastre… y no es para menos, las ciudades se han convertido en pistas de asfalto, contaminadas, grises y repletas de máquinas de casi 2 toneladas aparcadas vayas por donde vayas, privando de ese espacio para disfrutar, para la naturaleza, o para las personas…

Cada año mueren miles de personas por causas derivadas de la contaminación de los coches (diésel y gasolina) y se levantan grandes disputas cada vez que se quiere llevar a cabo una acción urbanística que dé espacio a las personas (mal llamadas peatones), ya sea porque se eliminen calzadas o líneas de aparcamiento. Hemos convertido al coche en un dios al que venerar.

Pero todo eso está cambiando, y los fabricantes lo saben. A día de hoy tenemos la tecnología suficiente para prescindir en gran medida del petróleo, para compartir las plazas vacías de un coche, para disfrutar de un coche sin ser propietario, e incluso para la conducción autónoma. A día de hoy, tener un coche en propiedad ya no tiene sentido.

A día de hoy, tener un coche en propiedad ya no tiene sentido Clic para tuitear

Los fabricantes se han dado cuenta del mundo que se avecina, de la insostenibilidad del aumento del parque móvil… Y por eso ya no venden coches, sino movilidad. Así, marcas de coches están empezando a poner en marcha plataformas de uso compartido de coches (eléctricos, por supuesto) a disposición de las personas en las grandes ciudades. Y esto es sólo el principio, porque cuando aterrice el coche autónomo, no sólo sustituirá a una media de 15 coches privados, sino a muchas personas que se dedican profesionalmente al mundo del automóvil: taxistas, chóferes, vendedores, aseguradoras (los accidentes se reducirán drásticamente), mecánicos, transportistas…

Estamos ante un nuevo amanecer, una auténtica Revolución ¿Estás preparado?

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