¿Pasión o dinero?

¿Pasión o dinero?

Esta pregunta ¿qué sentido tiene hacerla aquí? ¿Qué tienen que ver las emociones con el dinero? y la pregunta no es baladí. Te diré algo, y siento la perogrullada, pero es importante que la sepas: somos personas.

Efectivamente, las empresas, los proyectos, el mundo está compuesto por personas que sienten, que tienen emociones y que tienen necesidades… y muchas veces es tan obvio que lo obviamos y lo olvidamos.

Cuando vamos a solicitar un empleo o iniciar un proyecto emprendedor, es curioso, pero en lo que más solemos fijarnos es en la rentabilidad, o sea, en el dinero que vamos a ganar haciendo esa actividad, indiferentemente de cómo lo ganemos. Así, nos encontramos trabajadores que no aman su puesto de trabajo, dando como resultado múltiples enfermedades que ya hemos dado por normales, como el estrés, la depresión o ansiedad. En el caso de los emprendedores se agrava, ya que la continua obsesión por la rentabilidad, una premisa que desde hace siglos se basan las empresas, cuyo único fin de estas es obtener beneficios económicos sin importar cómo se obtengan o cómo afecte al entorno. Pero ¿a dónde nos conduce esto?

La pirámide de Maslow, teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow, jerarquiza las necesidades humanas defendiendo que conforme se satisfacen las necesidades más básicas, posteriormente se desarrollan necesidades más elevadas. Estas necesidades, ordenadas de más básica más elevada son:

  • Necesidades fisiológicas
  • Necesidades de seguridad
  • Necesidades sociales
  • Necesidades de estima
  • Autorrealización

Con esta teoría tan extendida podemos entender la búsqueda del dinero como único fin cada vez que desempeñamos un trabajo, pese a que el resultado no sea tan positivo en muchas ocasiones.

¿Qué pasaría si el pilar de todo fuese la pasión y por ende la autorrealización? Por supuesto no hay que olvidar que vivimos en un mundo material, en un sistema monetario que funciona con dinero. Si vas al supermercado, pagas con dinero; Los suministros del hogar, se pagan con dinero; etc. No me refiero a no ganar dinero o incluso a no merecerlo, sino a basar todas nuestras decisiones en la pasión. Cuando se toman las decisiones desde la pasión en vez desde el miedo o la “supervivencia”, la magia empieza a surgir. No hay nada más gratificante que estar apasionado y entusiasmado cada día con lo que haces, y por supuesto, ganar dinero con ello.

El entusiasmo es esa exaltación del estado de ánimo que se produce internamente porque, como su etimología dice, es tener un dios dentro, esa “posesión divina” que motiva a hacer más y más cosas, que hace perder la noción del tiempo, que genera brillo en los ojos y en la cara… ¿Lo has sentido alguna vez? Estoy seguro que sí, sobre todo durante tu niñez, cuando todo te asombraba y te generaba curiosidad. Esa sensación es la que tienes que recuperar en tu empleo, en tu proyecto emprendedor… en tu vida; Y cuando la sientes, el dinero ya no es la causa, sino el efecto de que lo que estás haciendo tiene valor. ¿Te imaginas un mundo donde todas las personas trabajen felices?

Cada día tienes el poder de elegir tus metas y cómo quieres vivir tu vida, de dibujar un nuevo destino y construir un futuro prometedor. Hoy tienes el poder de coger las riendas de tu vida y dedicarte a aquello que realmente te apasiona, a aquello que se te da genial, aquello en lo que brillas e inspiras a los demás… y cuando lo hagas, sentirás el verdadero entusiasmo.

¿A qué te dedicarías si supieras que no puedes fracasar?

Publicado originalmente para La Nueva Ruta del Empleo

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