¿Qué tiene de malo el consumismo?

¿Qué tiene de malo el consumismo?

Black Friday a la vuelta de la esquina, Navidades, rebajas, cumpleaños, regalos… El consumismo hace gala en estas fechas (y durante todo el año) pero ¿Qué tiene de malo?

Muchas son las imágenes de, en esta sociedad «amorosa», avalanchas de personas entrando en centros comerciales arrasando con todo lo que pillan, peleándose por el último par de botas a precio de saldo, o insultando a alguien que, pícaramente, se ha colado a la hora de pasar por caja. Sí, el consumismo nos muestra la peor versión de nosotros mismos, donde el darwinismo y la ley del más fuerte impera. No obstante, puedo afirmar rotundamente que el consumismo no tiene nada de malo.

Esta afirmación la puedo decir alta y clara, siempre y cuando seas consciente que el dinero es una papeleta que usas cada día para votar y para crear el mundo que deseas.

Me explico. Vivimos en un sistema capitalista, basado en la oferta y demanda de bienes regulado por una ente etérea que se llama mercado. En este mercado se ofrecen productos y/o servicios para satisfacer las necesidades de las personas, y cuyo intercambio de dinero se realiza a través de la venta.

En este sistema una empresa solamente puede sobrevivir si vende mucho, o sea, si satisface las necesidades de sus clientes. De esto va a depender su crecimiento y su perpetuación, o por contra su desaparición. No creo que te haya descubierto nada nuevo hasta ahora.  Entonces ¿Qué tiene de malo entonces el consumismo tal y como lo conocemos? Que no cuenta con un factor clave (al menos para mí): la manera de obtener y distribuir esos recursos. Por eso tenemos el mundo que tenemos: esquilmado, agonizante y repleto de personas vacías que necesitan evadirse con objetos.

Por otra parte, hay otro tipo de consumidores conscientes ponen su dinero -su mayor herramienta de poder- al servicio de emprendedores con Talento, empresas que son respetuosas con el medio ambiente, que apuestan por la integración y por la dignificación del trabajo.

El poder lo tienes en tu bolsillo, en forma de monedas y billetes ¿Te imaginas colas y colas para comprar ropa sostenible? ¿Te imaginas locales abarrotados en busca de alimentos ecológicos? ¿Y haciendo crecer a empresas de artesanía?

Donde pones tu dinero, pones tus valores.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *