¿Qué tiene de malo el consumismo?

¿Qué tiene de malo el consumismo?

Black Friday a la vuelta de la esquina, Navidad, rebajas, cumpleaños, regalos… El consumismo hace gala en estas fechas (y durante todo el año), pero ¿qué tiene de malo?

Muchas son las imágenes de, en esta sociedad «amorosa», avalanchas de personas entrando en centros comerciales arrasando con todo lo que pillan, peleándose por el último par de botas a precio de saldo, o insultando a alguien que, pícaramente, se ha colado a la hora de pasar por caja. Sí, el consumismo saca y nos muestra la peor versión de nosotros mismos, donde el darwinismo y la ley del más fuerte impera. No obstante, puedo afirmar rotundamente que el consumismo no tiene nada de malo. Esta afirmación se puede decir alta y clara siempre y cuando seamos conscientes de que el dinero es una papeleta que usamos cada día para votar y para crear el mundo que deseamos.

El dinero es una papeleta que usamos cada día para votar y para crear el mundo que deseamos Clic para tuitear

Me explico. Vivimos en un sistema capitalista, basado en la oferta y demanda de bienes regulado por un ente llamado mercado. En este mercado se ofrecen productos y/o servicios para satisfacer las necesidades de las personas, y cuyo intercambio de dinero se realiza a través de la venta.

En este sistema, una empresa solamente puede sobrevivir si vende lo suficiente para continuar su actividad, o sea, si satisface correctamente las necesidades de sus clientes. De esto depende su crecimiento y su perpetuación o, por el contrario, su desaparición. No creo que te haya descubierto nada nuevo hasta ahora.  Entonces, ¿Qué tiene de malo el consumismo tal y como lo conocemos? Que no cuenta con un factor clave (al menos para mí): la manera de obtener y distribuir los recursos. Este es uno de los motivos que da como resultado el mundo que tenemos: esquilmado, agonizante y repleto de personas vacías que necesitan «llenarse» con objetos que no necesitan.

«Si con todo lo que tienes no eres feliz, con todo lo que te falta tampoco lo serás». Erich Fromm

Por otra parte, hay otro tipo de consumidores conscientes que ponen su dinero —su mayor herramienta de poder— al servicio de empresas y emprendedores con talento, empresas que son respetuosas con el medioambiente, que apuestan por la integración y por la dignificación del trabajo.

El poder lo tienes en tu bolsillo en forma de monedas y billetes. ¿Te imaginas cómo sería el mundo si hubiese largas colas para comprar ropa sostenible? ¿Te imaginas supermercados abarrotados en busca de alimentos ecológicos? ¿Y haciendo crecer a empresas de artesanía?

Donde pones tu dinero, pones tus valores.

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