Si no es ahora ¿Cuándo?

Si no es ahora ¿Cuándo?

Tendemos a posponer… tendemos a imaginar que habrá un mejor momento para cualquier cosa que queremos hacer, como una tarea, una cita, e incluso, dejar un empleo para dedicarnos a lo que más nos gusta.

Efectivamente, nunca es buen momento para dejar un trabajo, pero siempre es buen momento para dedicarnos a aquello que nos apasiona y nos entusiasma ¿Te imaginas trabajar cada día haciendo lo que más te gusta? ¿Qué pasaría si aquello que te apasiona en vez de un hobby fuese tu fuente de ingresos? Estas dos cuestiones son cruciales, porque con ellas llegamos a conocer el punto de partida en el que nos encontramos. Unos aún no sabrán que existe otra vida en la que es posible trabajar feliz… otros lo saben y no se atreven… y otros lo saben y se atreverían si supiesen la manera de hacerlo ¿Con cuál de los tres te identificas?

Si eres del primer grupo de personas, te diré que efectivamente, todos tenemos derecho a trabajar en base a nuestro Talento y a aquello que nos apasiona; No es un don divino otorgado a unos pocos, como a los futbolistas, cantantes, actores, etcétera. Muchas personas hacen lo que les apasiona y viven muy bien de ello. Si eres del segundo grupo, enhorabuena, tener miedo por dejar un trabajo es normal, ya sea más o menos seguro, ya que desde muy pequeños se nos ha enseñado a encontrar empleo, y por lo tanto, dejar un trabajo es algo arriesgado que pone en peligro la estabilidad económica y emocional del sujeto, muchas veces de familias enteras. Así que no te preocupes por tener miedo, es lo más normal del mundo; Seguramente si supieras cómo hacerlo no tendrías problema en hacerlo. Y así es como llegamos al tercer grupo de personas, aquellas que ya han tomado conciencia que quieren dedicar su tiempo, su vida, a hacer una actividad con sentido y apasionante, pero que están buscando ávidamente las herramientas que le permitan hacerlo sin el riesgo, el estrés y la ansiedad de dejar un trabajo.

Ninguna de las tres posiciones es mejor ni peor, simplemente son tres estados, y cada uno implica diferentes resultados; Como todo en esta vida, cualquier acción genera un resultado directo de nuestras decisiones (y no tomar decisiones es una decisión). En el primero, al no tener esa conciencia de cambio, es muy probable que este tipo de personas vayan en “piloto automático”, o sea, por rutina van a su puesto de trabajo, esperando que nada cambie… hasta que la empresa decide hacer cambios (despidos, reestructuración, externalización…) y le pilla desprevenido, algo que no es en ningún caso es agradable, pero que dado el mundo volátil en el que vivimos no es de extrañar que suceda; El segundo grupo de personas conocen la inestabilidad y la volatilidad de las empresas, pero su miedo y la ansiedad se apoderan de ellos y finalmente deciden girar la cabeza hacia otro lado, hasta que la empresa, una vez más, toma decisiones que no a todos les gustan; Por último, el tercer grupo de personas, no les importan los cambios en la empresa, no les importa la volatilidad en el mundo laboral, porque son conscientes que su proactividad les mantiene alerta y son responsables de todos los resultados que cosechan, por ello ven oportunidades donde otros ven problemas, y no dejan que sus vidas sean manejadas por otras personas. De hecho, toman las riendas de su vida y lo más probable es que la dirijan hacia una vida plena y feliz haciendo lo que más les gusta.

Insisto, ninguno de los estados es mejor o peor que el otro, pero si tuvieses que elegir ¿en cuál de todos te gustaría estar?

Publicado originalmente para La Nueva Ruta del Empleo

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