Tecnología vs. Política

Tecnología vs. Política

No hace falta decir que vivimos unos tiempos políticos convulsos que, unido al avance de las nuevas tecnologías, la globalización, los retos ecológicos, etcétera, hacen que cada día más personas estén desorientadas por todo lo que nos trae esta nueva Era. Delegamos en el sistema político la responsabilidad de salvarnos la papeleta.

No cabe duda que hemos sido educados para ser dependientes del Estado con el objetivo de que nos cuide durante toda nuestra vida a cambio de una contribución en forma de impuestos. A través de los impuestos pagamos a las arcas del Estado una parte de lo que ganamos, de lo que ahorramos, de nuestro patrimonio, de lo que invertimos y de lo que gastamos. Es el precio que tenemos que pagar por mantener el «Estado del bienestar», un conjunto de servicios públicos para mejorar nuestras vidas: educación, sanidad, desempleo, pensiones, carreteras, aeropuertos, seguridad, ejército, justicia, televisión, cultura, etc.

A día de hoy, en pleno siglo XXI, sigue vigente este modelo, un modelo desfasado que ya no resulta válido fruto de los diferentes avances sociales, políticos y tecnológicos que se están produciendo en el mundo. ¿Deben cotizar y pagar impuestos las máquinas? ¿Qué haremos con las personas que sean sustituidas por robots? ¿Cómo se mantendrá el Estado del bienestar?

En pleno siglo XXI sigue vigente un modelo desfasado que ya no resulta válido fruto de los diferentes avances sociales, políticos y tecnológicos que se están produciendo en el mundo Clic para tuitear

Todas estas cuestiones, entre muchas otras, primordiales y urgentes para establecer una estrategia a largo plazo que permitan superar los retos del S. XXI, no se están abordando como debiera desde la política. Pocos políticos (por no decir ninguno) se plantean admitir que tenemos un modelo agotado e insostenible, por lo que estamos perdiendo la oportunidad de adoptar el cambio socioeconómico que necesita la Cuarta Revolución Industrial.

Mientras tanto, en otros lugares del mundo paulatinamente están abrazando el cambio y el progreso: en Riad (Arabia Saudí) Sophia es la primera robot ciudadana del mundo; en Dubai tienen a su primer robot policía, con la intención de sustituir para 2030 el 25% de su cuerpo policial; en el distrito de Tama City (Tokio) una IA (Inteligencia Artificial) aparece como candidata política; en EEUU los coches autónomos ya circulan por las carreteras… En España no somos conscientes del desafío que todos estos avances suponen ni entendemos la gravedad de no tomar cartas en el asunto.

Es el momento de cambiar de visión y de estrategia para avanzar hacia un modelo socioeconómico digital sin perder de vista los servicios públicos y sociales.

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