Volver a los oficios

Volver a los oficios

Hoy en día podemos afirmar que muchos oficios han desaparecido y otros están en peligro de extinción, profesiones centenarias y milenarias que, poco a poco, quedan relegadas a un segundo plano desde la irrupción de la Era industrial y, mucho más reciente, de la Transformación Digital.

“El experto en su oficio es un afortunado de la vida”. Doménico Cieri Estrada

Viendo el mundo actual, tecnológico, digital y globalizado, es muy raro que a la hora de diseñar una carrera profesional se nos vengan a la cabeza oficios tradicionales como el bordado, la orfebrería, la talla, la alfarería, la barbería, la herrería, la relojería, y un largo etcétera, u otros más habituales, como la carpintería, la panadería, la pintura, la albañilería o la sastrería, entre otros, pero aún así representan un gran porcentaje de profesionales y productores que, además de generar empleo, hacen crecer la economía local.

Los oficios tienen un gran componente de artesanía, de creatividad, de talento… A su vez, en especial hace algunos siglos, los trabajadores de un mismo oficio se agrupaban en gremios para defender sus intereses profesionales, disponer del mayor número de talleres activos y, sobre todo, perpetuar el oficio fomentando su aprendizaje, que daban lugar diferentes niveles de destreza: aprendices, oficiales y maestros.

Los oficios tienen un gran componente de artesanía, de creatividad y de talento Clic para tuitear

¿Por qué no volver a los oficios? Ya sabemos que el modelo actual del “empleo para toda la vida” no funciona, en el que muchas personas han elegido unos estudios que poco tienen que ver con ellos por las “salidas profesionales” que tenían, ocasionando enfermedades como la ansiedad y el estrés, llevando a una muerte en vida a muchos trabajadores que odian su día a día…

No es de extrañar el auge del emprendimiento y freelance, de un gran movimiento back to the basics, a lo artesanal, a lo ecológico y a lo sostenible. El S. XX nos ha enseñado que las grandes industrias, la búsqueda de la estabilidad profesional perteneciendo a una multinacional o trabajar para conseguir un estatus, no es la solución. Muchas personas trágicamente han apagado -o nunca han permitido hacer brillar- su talento persiguiendo un espejismo.

El S. XXI nos permite a cada persona descubrir nuestro talento y ponerlo al servicio de las personas a través de un oficio, aquel en el que brillamos y disfrutamos ejerciéndolo. Para el resto de labores estamos en la época perfecta para que las realicen las máquinas.

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